
VIII. [Yo hice el mundo en mi lengua castellana]
Hoy estoy seguro que descubrí la vida en las palabras de aquellos hombres que hablaban a la puerta de la taberna con anchas sílabas de tierra. Solemnemente hablaban del trigo y de la lluvia, del vino y la cosecha. Sus palabras —ya mías— quedan en el recuerdo como paloma de luz en un revuelo.
Yo hice el mundo en mi lengua castellana
y aprendí el nombre exacto de las cosas...